edificio neogoticos abadia de westminster

¿Qué esconde el estilo neogótico?

Entre la apariencia y la esencia, cuando el arte se vuelve encubridor en vez de una expresión artística.

Para los que nos hemos dedicado la vida al arte, es muy difícil poner luz a la disociación de este entramado. Lo que se ha considerado desde la oficina oficialista, valga la redundancia, como estilos artísticos muchos de ellos fruto de la evolución de las diferentes civilizaciones, este velo cae como una lápida de seda y lo cuestiona casi todo.

¿Puede un estilo implantado es decir universalizado no tener más significado que ser una máscara?

Si, lamentablemente puede y es muy posible que eso haya sido así.

Para imponer un estilo en presente, se necesita poder y a tiro pasado, únicamente es el poder el que puede definirlo y explicarlo, pero cuando se trata de hacer catedrales o edificios públicos se necesita algo más, se necesita un sistema, pero no nuevo sino que ya lleve años haciéndolo.

Dice wikipedia que … el estilo neogótico o revival neogótico, también conocido en los países anglófonos como gótico victoriano fue un movimiento artístico historicista principalmente arquitectónico y decorativo, que comenzó a finales de la década de 1740 en el Reino Unido, justo y aproximadamente fecha clave reconocida como la primera revolución industrial 1760, según muy bien desarrolla el libro consumidor consumido, y que creció a finales del siglo XVIII y principios del XIX.

Otro dato a considerar muy relacionado fue el inicio de las exposiciones industriales en Europa, la primera parece ser fue en Praga en 1791, y se repitió cien años más tarde en 1891 donde recibió el nombre de Jubilejní výstava (Exposición del Jubileo) ya que tuvo relación con el motivo de la coronación de Leopoldo II, como rey de Bohemia, conocida como Waarenkabinet. Esta exposición exhibía el desarrollo de la manufactura checa de la época, celebrada en el refectorio de verano de la residencia jesuita del Clementinum Leopoldo II, el rey constructor.

La monumentalidad de la ciudad de Praga se modeló en los años venideros cambiando su aspecto, el que tuviera con anterioridad, es decir lo que vemos responde a una época de revisionismo y surgieron nuevos edificios como el Palacio de la Industria del recinto Ferial de Holešovice. Es muy difícil por tanto ya separar el poder del estilo y de la industria.

Este estilo por tanto no es en realidad auténtico sino una revisión del anterior: el gótico.

Y si el neogótico está más próximo a la aristocracia y la naciente burguesía, su referente, el gótico lo estaba a la iglesia. Fue este estilo artístico el que se desarrolló en Europa occidental durante la Edad Media tardía desde mediados del siglo XII, cuya referencia máxima es la reforma, es decir que ya provenía de otro estilo, de la Catedral de Saint Denis (1140-1144) y también fue restaurada hacia el 1805. Esta estética de la que bien bien no se encuentran edificio en estado puro, duró hasta la implantación del siguiente estilo de turno el Renacimiento que nació en Italia, de mano del imperio religioso en tres etapas del siglo XIII- XIV y XV es decir trecento, quattrocento y cinquecento hasta bien entrado en el XVI. Siendo estas etapas mucho más conocidas por autores como:

Trecento; Giotto, Cimabue; Duccio di Buoninsegna. Quattrocento; Leonardo Da Vinci, Piero della Francesca, Fra Angelico. Cinquecento; Sandro Botticelli, Masaccio, Cellini, Filippo Brunelleschi, Michelangelo di Lodovico Buonarroti Simoni ya entrando en el manierismo.

La gran pregunta es porqué se recrea el gótico con la creación de los nuevos materiales y nuevos sistemas de construcción, porque estéticamente se hace una regresión tan recargada mientras la industrialización va hacia la simplificación y la no personalización propia de la maestría que no artesanía.

Se va haciendo cada vez más difícil no identificar ciertas obras con un eclecticismo recargado que bebe de muchas fuentes diversas, pero en cambio en ese tipo de edificios monumentalistas repartidos en las ciudades por todo el mundo destacan elementos muy comunes como las torres, rosetones, cúpulas, jardines ( los que quedan) … se podría trazar un nexo en común más allá de lo formal, con un claro sentido de función que le daría sentido a la uniformidad de ese periodo de 1740 – 18900 aproximadamente, pero que difícilmente pudo originarse desde esa fecha.

Para poner un ejemplo de la dificultad de entender ese tránsito de estilos y función en un mismo edificio, podemos hacer referencia a la catedral de Florencia, Santa María del Fiore, levantada sobre una iglesia antigua por Arnolfo di Cambio en 1296-1418, a la que el renacimiento añade de la mano de Filippo Brunelleschi  en 1471 la cúpula, pero que toma su aspecto definitivo tal y como la conocemos en 1876-1887 (fachada) y finalmente en 1897-1903 (puertas bronce), podríamos entonces incluir este estilo final dentro sino monumentalismo del XIX, cuando mayormente es considerada como una obra del renacimiento.

Casos como estos hay muchos en definitiva en los edificios que siempre hemos contemplado de una manera particular cuando pudiera ser que mostraran algo totalmente diferente.

Foto 1994, Londres, edificio neogótico – Abadia de Westminster

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